IMPUESTO SOBRE EL PATRIMONIO
Algo bueno tedría que tener el leer los períodicos de economía, aunque sea de pascuas en ramos y aunque sólo sea capaz de leer más de dos líneas seguidas de aquellas noticias que me llaman la atención, porque parece ser que cada vez me entero un poquito más. Hoy, por ejemplo, he leído una sobre el Impuesto sobre el Patrimonio.
Para mí, esto del derecho fiscal en realidad me suena a chino. No hay más que ver mi cara de atónito en las clases que nos imparten en el master sobre derecho fiscal y fiscalidad inmobiliaria. Es cierto que poco a poco voy cogiendo el ritmo, pero me cuesta. No obstante, hoy me he tirado a la piscina y me he decidido a leer enterita la noticia. Parece ser que en España existe un impuesto que grava el patrimonio neto superior a 108 mil y pico euros y lo que pinta peor es enterarse de que nuestro país es el único en Europa que todavía lo mantiene ¿no sabemos hacer nada al derecho? Los demás países lo han suprimido por ser perjudiciales para sus economías, porque los inversores extranjeros no quieren dejar su pasta en un país que GRAVARÁ RENTAS YA GRAVADAS (por herencias, ahorros y por el trabajo) afectando incluso a su patrimonio personal
¿Por qué España sigue estando a la cola? ¿No sabemos lo que nos hace daño? Igual Friker Jiménez tiene la respuesta... Titotatín tatín....
Os pongo la noticia para que podáis echarle un ojo.
ESPAÑA SERÁ EL ÚNICO PAÍS DE LA UE CON IMPUESTO DEL PATRIMONIO
El polémico Impuesto sobre Patrimonio puede convertirse, más que nunca, en un problema adicional para el desarrollo de los empresarios y para las políticas de captación de inversión.

Finlandia y Luxemburgo, países que tradicionalmente habían defendido la conveniencia del tributo, cerrarán ya este año sin el impuesto. Suecia acaba de anunciar el recorte en 2007 del tipo máximo del gravamen a la mitad (hasta el 0,75%), para pasar, posteriormente, a la total erradicación del tributo.
Y Francia, el último del grupo de los cinco países que se aferraban a este impuesto –a excepción de España– ha visto cómo su Senado daba el visto bueno a un informe de la Comisión de Economía para sumarse a la tendencia internacional de eliminación del tributo. Entre el argumentario de la Cámara gala no han faltado calificativos para esta figura fiscal como el de “arcaismo”, y advertencias como la de que “las deslocalizaciones de patrimonios [observadas en el seno de la UE hacia los países con menor penalización fiscal] deben llevar a la supresión del impuesto”.
En este contexto, España se ha quedado sola en la defensa del gravamen sobre el Patrimonio. Una situación especialmente llamativa si se tiene en cuenta que su tipo máximo, en el 2,5%, era ya el más elevado de la UE, duplicando al de Francia.
Expertos de la Asociación Madrileña de Empresa Familiar (AMEF) destacan que “la tendencia internacional es tan evidente que desde 1994 todos los países que han legislado en torno a esta figura lo han hecho para eliminar el impuesto”.
Esta asociación destaca los efectos perniciosos que provoca este tributo en la captación de inversiones exteriores: “Si nos convertimos en uno de los pocos países del mundo con este gravamen, será muy difícil atraer directivos con sus respectivos negocios, puesto que el traslado a España significará un recargo extra sobre sus patrimonios personales”.
Y apuntan que el propio impuesto ha perdido su razón de ser al gravar rentas ya gravadas, tanto en el caso de que se hayan generado a través del trabajo, como a través del ahorro o herencias. España, de hecho, no sólo no ha recortado este gravamen, cedido a las comunidades autónomas y que recauda casi 1.400 millones de euros al año, sino que a lo largo de su existencia –desde el año 1977– ha dejado que suba al no haberlo actualizado con la inflación.
La legislación nacional recoge actualmente un mínimo exento de 108.182,18 euros de patrimonio, cuantía que queda libre del pago del impuesto para todos los contribuyentes. Simplemente con que esa cifra se hubiese adaptado al alza de los precios debería haber superado ya los 900.000 euros. Esta adaptación a la inflación hubiese supuesto un cambio radical para los contribuyentes, que en la mayoría de los casos estarían pagando un tipo inferior al 0,3%.
El Partido Socialista llegó a reconocer la necesidad de adaptar el Impuesto sobre Patrimonio en su propio programa electoral, pese a lo cual, y contando con el impulso inicial de la Oficina Económica para reducir el gravamen, lo cierto es que la decisión de minorar esta carga fiscal parece paralizarse por completo.
Publicada en el diario Expansión.com el 19/12/2006 por C. Cuesta y L. Ramírez

