MÁXICOS
Galileo Galilei no sólo fue el astrónomo, filósofo, matemático y físico inventor del primer telescopio que realmente funcionó, sino que es una de las salas más mágicas de Madrid.
Ayer, el invitado de honor era Jorge Blass, que en el cartel contaba con el sobrenombre de “El Gran Mago”.
Sin duda el sobrenombre se lo ha ganado a pulso. A sus 27 años ya es reconocido mundialmente y es uno de los mejores magos a nivel nacional. Su magia engancha y consigue mostrártela en estado puro, sin duda debido a un ensayo continuo y sin descanso, pero estoy convencida de que sobretodo se debe a que disfruta haciendo magia y disfruta haciendo disfrutar al público. Para mi, único e irrepetible, el Gran Jorge Blass es el deleite de los boquiabiertos mágicos.
Una vez más no me perdí su espectáculo en Madrid. Aunque sus rutinas mágicas ya se las he visto hacer unas cuantas veces, soy incapaz de borrar la sonrisa y no dejarme llevar por su embrujo. Es algo que me supera, que me fascina y que me hace especialmente feliz, así que ¿por qué resistirse?
La gala acabó, como siempre, con su rúbrica metereológica. Consiguió, una vez más, que nevase en la sala Galileo. Cada vez que llega este momento, me dan ganas de levantarme y ponerme a dar vueltas tipo Winona Ryder bajo la nieve de Eduardo Manostijeras. Si no fuera porque estoy algo crecidita y porque he desarrollado un intenso miedo al ridículo, lo haría. Aunque cualquiera lo diría cuando, de vez en cuando, en mi profesión, tengo que vestirme de Batman…
Cuando ya estaba en casa, sucedió algo mágico. Me llamó mi madre, que en ese momento estaba en el espectáculo de Luis Boyano (un mago al que tengo muchas ganas de ver en directo) para que ayudase al mago en una de sus rutinas. Yo, desde mi casa de Madrid, tenía que imaginarme una baraja española, pensar una carta (elegí la sota de copas), meter esa carta en medio de la baraja pero boca arriba. Luego tenía que lanzarla desde mi casa hasta el Hotel Los Escudos de Vigo que era donde se desarrollaba el espectáculo, y al parecer la baraja llegó con la sota de copas para arriba… mi madre alucinaba! Ojalá lo hubiera visto…
Luego Luis se puso al teléfono para darme las gracias y para ofrecerme un aplauso (gracias, gracias) y me dijo que sentía mucho no haber ido a la plaza de las artes el día que yo había comprado la entrada para verle, pero que en cuanto volviera a Madrid, nos avisaría para poder asistir a su espectáculo! (mi madre, durante la cena, le había echado un pequeño rapapolvo sobre su ausencia en la plaza de las artes, pero al parecer él había avisado con mucha antelación que no iría… ¬¬)
En cualquier caso, la noche de ayer no pudo ser más mágica…















