LIMBO
El Limbo. 19 horas de la tarde. Quinceañeros apiñados en un bar de 100 metros cuadrados creyéndose los reyes del mambo. Prácticamente éramos una familia. Creo que conocía todas y cada una de las caras que me rodeaban, y si no, no me cortaba un pelo en preguntar.
Con 15-16 años la vida es eso. Un limbo donde no existen desconocidos, sino muchos amigos por conocer. Aquel antro era nuestra casa, nuestro refugio, allí podías hacer lo que quisieras y ser lo que quisieras. O más bien, simplemente ser tú mismo.
Todavía recuerdo al camarero. Se llamaba (y llama) Isaac. Aún hoy en día me lo encuentro a menudo en la playa y, a pesar de los años, todavía recuerda mi cara. Nos saludamos con una sonrisa nostálgica y seguimos caminando como dos desconocidos.
Imagino que con 15 años todo el mundo se siente un bicho raro y allí al menos podías encontrarte con otros de tu especie. De todos modos, es curioso descubrir cómo no cambian las relaciones humanas. En esencia, siempre son iguales. Creía que cuando te hacías mayor, dejabas de lado esa actitud de sonrojo que te provoca el estar cara a cara con un desconocido. Pero no es verdad, y hoy si cabe es todavía es peor. No obstante, creo que me sobrepongo antes del fracaso.
En realidad, la vida con 16 años no era fácil. Tampoco es que ahora lo sea, pero creo que se tiene una perspectiva distinta del mundo. Hoy sigo siendo vulnerable, pero entonces lo era todavía más.
Fue en el Limbo donde recibí mi primer beso. Y donde conocí a mucha gente que en aquellos años formó parte indispensable de mi vida. Algunos de ellos aún hoy siguen siendo indispensables y, a pesar de mi descuido de estos últimos años, procuro conservarlos en botes de formol para que no se deterioren nuestros vínculos.
Esto viene al caso porque el otro día uno de ellos me dijo que había aprendido a dejar de echarme de menos, a dejar de echar de menos a la Magú de antes. Eso me hizo recapacitar mucho. Había cambiado tanto? En realidad sí, por eso este año inicié mi propósito de año nuevo: volver a ser la de antes!
Veremos qué tal se me da!
Y para recordar aquellos maravillosos años, os dejo con Spin Doctors y su Two Princes.


Pero vamos, que no estoy de acuerdo.... magu de antes? joer! todos cambiamos, mejor dicho todos vivimnos y pasdan cosaas que nos afectan de una forma u otra....como pinceladas en un cuadro....a medida que hay mas pinceladas el cuadro evoluciona... Y eso es asi, es la logica d ela vida, que tien poca pero alguna tiene...
Ademas no se debe cambiar por las apreciaciones de los demas... sino por dejar de ser fiel a uno mismo, en sus valores, principios, etc...y en todo caso no se cambia, uno se frena mira la brujula y toma una direccio u otra.
La nostalgia es positiva, porque nos permite revivir por instantes momentos maravillosos. pero siempre y cuando no nos impida vivir el presente que es lo que toca porque si por revivir el pasado te pierdes el presente... menudo negocio!!!!
Por cierto Uxue te manda muchos muxus y yo tambien
Reparito 2.08 (Comment this)
Cambiar es bueno, si no lo hubieras echo en 10 años, eso si me preopcuparia.
Quien echa de manos a la Magú de hace 10 años y no aprecia los cambios de estos años, es una persona que se niega a evolucionar y cree que cualquier tiempo pasado fué mejor.
Los quince años es una epoca maravillosa y yo los recuerdo(aunque fué en el jurasico) con mucho cariño y con nostalgia pero no con ganas de volver a ser como era antes, ya que si no estaria renegando de lo que ha pasado en todos estos años (incluido tú) te imaginas mi vida sin ti? yo no y ni quiero imaginarmela.
Tienes que ser quien eres y asumirlo, ya se que lo que esperabas de la vida a los quince años posiblemente no se habra cumplido, pero si habrán pasado otras cosas estupendas en tu vida
Vivan los cambios (eso si sin perdoer el norte)
Besos
Mami (Comment this)