Hacía tiempo que no iba a la ciudad condal, tanto... que ni me acordaba de cómo era. Antes iba todos los veranos a pasar 15 días a casa de mis tíos, pero lo cierto es que era difícil sacarme de la piscina, por lo que será por eso por lo que no me acordaba de cómo era Barcelona.
Aprovechando el puente y viendo que era factible el regalarse unas mini-vacaciones, cogimos la maleta y pusimos rumbo a Catalunya. Aunque pareciera un viaje planeado (llevaba mucho tiempo diciendo que en el puente me iría a Barcelona si el trabajo lo permitía), en realidad no lo era. Nos agenciamos los billetes el jueves por la noche y cogimos el bus el viernes a última hora, después de una intensa clase en el Master.
Allí nos hospedamos en casa de Marta (una amiga del pueblo de Héctor) y sus compis de piso ¡GRACIAS chicas por habernos tratado tan bien!
El primer día lo dedicamos un poco a Gaudí: fuimos a la Sagrada Familia eternamente en obras y al Parc Güell con visita incluida a la casa del artista dentro del parque. El parque está en lo alto de Barcelona, y subir allí es un poco infierno cuando, como en nuestro caso, las escaleras mecánicas no funcionaban!
Desde luego mis piernas ahora deben estar más fornidas que nunca! Tanto por la ascensión como por la tremenda pateada por la ciudad.
Por la noche cenamos con las chicas y, a pesar de la marcha que llevaban en el cuerpo, no fueron capaces de transmitírnosla... somos unos abuelos, qué le vamos a hacer! El turismo te deja hecho polvo!
El segundo día fue intenso de verdad. Parecía que iba a llover, pero finalmente hizo un sol radiante. Nos recorrimos media Barcelona caminando! Desde la Sagrada Familia (que era por donde vivíamos) bajando todo el paseo de Gracia (a su izquierda la casa Milá, a su derecha pueden contemplar la casa Batlló), las Ramblas y perdiéndonos por el barrio gótico de la ciudad. El metro es para los vagos! A Héctor lo volvía loco cada vez que pasábamos por una de las miles de tiendas que hay por las Ramblas donde venden animalitos... quería llevármelos todos a casa! Pero él no me dejaba...
Por la tarde estuvimos con Armando, un amigo de México que ahora vive en la ciudad y nos enseñó la zona del puerto, la playa y el parque de la Ciudadela. Uhmm, ya echaba de menos el mar....!
El día anterior a volver lo dedicamos al museo de cera y al acuario. El museo de cera no merece nada la pena, qué rabia! Pero el acuario está genial si te gustan los bichitos, y yo no sé si era a propósito o no, pero en la misma pecera habían metido a todos los personajes principales de Buscando a Nemo!! Y como nos sobraba tiempo antes de ir a cenar y estábamos algo cansados, al final nos metimos al cine. Yo me negaba a dar un paso más!
La cena estuvo genial. Era un bar alternativillo que se llamaba la Luna de Júpiter y yo cené un bocadillo de pechuga de pollo asado, con tomate, y salsa de nata que estaba de vicio!! Y los postres ya ni te cuento....vaya tartas! La verdad es que la gastronomía catalana me ha impresionado, estaba todo increíblemente bueno!
Y el último día antes de coger el bus, desayuno con unos amigos de Héctor. Fue un breve encuentro, pero como vienen este fin de semana, ya habrá más tiempo para hablar y hacer cositas!
Y más o menos ese ha sido nuestro viaje. Se me escapan muchas anécdotas, pero entonces esto se haría muy aburrido (si no lo es ya el contar unas vacaciones en un blog, pero bueno...)
Desde aquí darle de nuevo las gracias a Marta, Sandra, Miriam y Marta II por habernos tratado tan bien... que sepáis todos que tienen una casa preciosa! Y que cuando queráis estáis invitadísimas a pasar unos días en Madrid! DEU!
Leed aquí otra perspectiva del viaje.